Todo pasa, algo queda


Se murió Nicolás Leoz. Uno de los dirigentes más corruptos de la historia del fútbol. Presidió Conmebol, de la mano de Julio Humberto Grondona, entre los años 1986 y 2013. Condenado en el marco del FIFAgate por recibir sobornos de la empresa dueña de los derechos de TV de varias ediciones de la Copa América. También señalado por la votación en la que se eligió a Qatar sede del Mundial 2022, plagada de irregularidades. Fue miembro del Comité Ejecutivo de FIFA entre 1998 y 2013. Cumplía arresto domiciliario, y nunca pudo ser extraditado a los EE.UU. para cumplir la condena establecida por el tribunal que investigó la megacausa. Todo pasa.

La tradición de dirigentes del fútbol corruptos no terminó con Leoz en Paraguay. Juan Ángel Napout, presidente también de Conmebol entre agosto de 2014 y diciembre de 2015, está preso cumpliendo prisión efectiva por 9 años por el mismo FIFAgate. Y Alejandro Domínguez, actual titular de la renovada y limpia Confederación Sudamericana de Fútbol, era vicepresidente de Napout en aquel momento. Es señalado por el cobro de una parte de los sobornos del caso (aunque nunca citado por el tribunal) y continuó operando con la misma empresa que televisa hace años la Copa Libertadores y la Sudamericana: la renovación no ocultó nada, sigue Fox Sports con los derechos de TV hasta 2022. Algo queda.