El futuro de la Selección Argentina


En estos días se conocieron convocatorias para amistosos de la Selección Argentina, tanto en su versión mayor como sub-23. Las listas tienen muchas llegadas gratas, en algunos puestos en los que se espera una amplia renovación, y se puede observar entre ellas cierta "conversación". Lo más parecido a un proyecto que vimos desde la confirmación de los DTs actuales (Scaloni y Batista) bajo un supuesto manto de Menotti (si es que esto es así, imposible saberlo).

Empezando por la mayor, sin embargo, se observa un problema importante: en el rubro de los arqueros no hay renovación alguna. Encarando, como se supone, un "nuevo ciclo mundialista" hacia Qatar, Scaloni parece no haber tomado nota a la hora de cubrir el arco. Andrada, como único convocado con prospecto de titularidad en tres años y medio (para lo que faltaría una continuidad que no ha tenido en su carrera, y un crecimiento del que se puede dudar bastante) parece demasiado poco. Explicar que Armani y Marchesín son nombres inadecuados para una convocatoria completamente de prueba, para amistosos que no tienen valor más que para el entrenador, parece innecesario pero aquí vamos: Armani, gustos aparte, cumple 33 años el próximo mes de octubre, atajó muy poco en la Selección y con magros resultados. Es impensable como arquero titular hacia 2022, y viendo su corta experiencia y su nulo rodaje europeo, no tiene sentido directamente llamarlo. Marchesín, tantos años convocado y tan poco ha jugado en el seleccionado, está casi en la misma línea: juega por primera vez en el fútbol europeo, en una liga de bajísimo nivel (Portugal) y recién sus primeros partidos. Tiene 31 años. Por rendimiento en el fútbol mexicano, no jodamos, no se puede convocar a ningún jugador, de ningún puesto, para la Selección Argentina. Es una realidad, fáctica, con escasa opinión. Si Portugal es una liga menor europea, México es una liga menor americana. Hace falta subir la vara, pensar en el futuro, proyectar en un puesto en el que Argentina tiene-pero-no-le-sobra o por lo menos los DTs del seleccionado eso nos han hecho creer en los últimos años. Palabras clave: Rulli, Musso, Gazzaniga. Esos integrantes de una generación intermedia que de repente el entrenador decidió olvidar. Él mismo los había convocado en su momento.

En los defensores y volantes la cosa se pone un poco más interesante: si bien el entrenador sigue con sus pecados de ego, eligiendo nombres más por gusto que por actualidad (¿hace cuánto que Figal ya no es Figal, o qué justificación tiene seguir sosteniendo a Otamendi hacia 2022?), hay algo hacia el futuro en Martínez Quarta y Balerdi. Llamar a Marcos Rojo, hoy, a un seleccionado nacional, va más allá del ridículo. Y quiero dejar asentado (?) que Rojo y Otamendi me han parecido, por años, dueños de sus puestos (cuando no eran el mismo) y muy calificados por juego, por personalidad, por rendimiento-en-selección: su tiempo ha pasado, largamente.

Hacia el medio están las mejores sorpresas y las mayores discrepancias (¿cuándo no Scaloni?): Paredes, Lo Celso, De Paul demostraron en Copa América que pueden estar por sobre el naufragio, que se la bancan, que aparecen, que juegan: que la Selección puede, a pesar de todo, ser un lugar para ellos. Que ese rendimiento extraño, inexplicable, superior, tiene su cuota en ellos que son los "Tata" Brown, los "Negro" Enrique o Pedro Troglio del futuro (¿nos servirá eso hacia adelante?). Entre un millón de comillas pero que se entienda a lo que voy.

Y el vaso vacío del todo: BASTA DE GUIDO RODRÍGUEZ, ese capricho del entrenador para hacerse el excéntrico. Después lo ve entrenando, lo compara con los compañeros y lo sienta con los suplentes (exagero, sí, pero ya lo hizo). Una convocatoria caprichosa que opaca los muy acertados llamados a la juventudNico Domínguez, otra joya de Vélez, el mejor "volante mixto" que ha dado nuestra tierra en los últimos años (pero como está en El Fortín casi nadie lo ve), sumado a los necesarios Zaracho y Exequiel Palacios, que se convocan solos al seleccionado, y al new boquense Alexis MacAllister. Que pongan a Gaich en la mayor y no en el sub-23 tiene que ver seguramente con necesidades de Scaloni. Dybala y Lautaro, oh Lautaro, están llamados casi a ser titulares en lo que viene. No es ningún misterio.

 

Un sub-23 demasiado interesante


El equipo comandado por Batista, pensando en el Preolímpico de Colombia (a partir del 15 de enero de 2020, agendar!), tiene nombres importantes que bien podrían estar en la otra lista. Quizás en esto se explique, simplemente, la falta de renovación en algunas posiciones: un durísimo torneo clasificatoriohacia los Juegos Olímpicos de Tokio, que no se juega desde 2004, dirimirá dos clasificados entre los 10 equipos de Conmebol. Será, sin dudas, muy diferente al Panamericano en el que el equipo se llevó el oro en Lima.

Al arco, renovación plena, no está ni siquiera Cambeses, titular en los panamericanos: Batista llamó a Joaquín Blázquez (pasó hace poquito al Valencia, cordobés surgido en Talleres, 18 años), Juan Pablo Cozzani(mendocino de Guaymallén, inferiores de Lanús, fue suplente en Lima, 20 años) y Ezequiel Centurión (inferiores de River, nacido en Cipolletti, 22 años).

La defensa es más compleja de analizar, se la dejo a especialistas (?), pero tranquilizan los nombres de Lisandro Martínez y Marcos Senesi, por experiencia en primera y proyección (será una buena prueba el bravo Sudamericano que viene). Cristian Romero, surgido de la cantera de Belgrano, promete ser la garantía en la saga central, quizás en los próximos años: comprado por Juventus, se foguea en Genoa y viene siendo titular (tiene 21 años), es el segundo defensor argentino por el que se pagó más dinero en la historia. En los laterales, son interesantes Claudio Bravo y Francisco Ortega. 

Entre los volantes aparece Ascacibar: un jugador largamente pedido desde este espacio para la mayor, que tendrá que ¿rendir examen? en el equipo de Batista pensando a futuro. Quizás, arriesgo, es uno de los que podría estar en la selección principal pero refuerza este sub-23 ante la importancia de la competencia próxima (aunque Gaich citado en la mayor tira abajo una hipótesis en esa dirección). También el Stuttgart está convocado Nicolás González: aquella "joya" de Argentinos Juniors que, al ser transferido, se convirtió también en el pase récord de club de La Paternal. 

Los nombres de Capaldo, Robertone, Matías Vargas, Barco, Maroni, Julián Álvarez y Urzi, hablan de una renovación promisoria en los próximos años: el fútbol argentino tan devaluado, literal y metafóricamente, tiene todo esto (y más) del medio hacia adelante. Jugadores de menos de 22 años todos, y varios menores de 20, que ya juegan en primera hace rato, o fueron vendidos al exterior (y hace bastante, los que sí): Barco tiene 20 y juega en Atlanta United, Maroni tiene 20 y ya está en Sampdoria (jugó sus primeros minutos), Julián Álvarez (River) y Urzi (Banfield) tienen 19 años.

Unas líneas aparte para Fernando Valenzuela: el jugador surgido en Racing, que pasó sin brillos por Chicago y que fue goleador de Barracas Centralganando la Primera B (en el torneo más escandaloso de las últimas décadas, o de la historia del fútbol argentino: habría que chequear y comparar), estuvo ya en Lima convocado por Batista. Es un fenómeno, sin dudas, pero que integre las filas del caballo del comisario, digo del equipo de "Chiqui" Tapia, genera contrariamente TODAS LAS DUDAS posibles. Carlos Fernando Valenzuela es santiagueño, tiene 22 años y acá podés ver algunas de sus jugadas en la pasada temporada para despejar dudas. El video es elocuente, lo de Batista y Tapia también.