Lamento volver sobre los restos de la Copa América pero, a la vez, siento que hay un momento para volcar algunas ideas y es ahora. El torneo continental ganado por Brasil, su Copa para sacarse su mufa, fue un desastre en general y un bochorno en particular: en lo referido a la Selección Argentina y a la Asociación del Fútbol Argentino, una herida (más) que va a tardar en cerrarse si es que lo hace alguna vez.
Puedo sonar exagerado pero (¿otra vez me disculpo?) me parece que el papelón es muy grande ya. Tan grande que se ha fagocitado al mejor jugador argentino de los últimos 25 años. ¿Cómo vas a decirle tonto a Messi? Seguramente pensaste al leer el título de estas palabras: yo me pregunto lo mismo, y hasta me doy vergüenza. Quizás un poco de vergüenza propia sea lo necesario en estos momentos en los que llueve vergüenza ajena.
El Messi genio del fútbol, el Messi astro mundial, el Messi que hace que alrededor del mundo, seguido al "Argentina, Maradona..." venga un "Messi", el Messi multicampeón con el Barcelona, el Messi padre de familia (que tras escaparle por años a las redes sociales, es casi su única imagen fuera de la cancha y de las publicidades), el Messi goleador de los grandes clásicos españoles, el Messi parte de una generación legendaria del club catalán que hace años ya viene decayendo. El Messi inalcanzable, humano pero fenomenal, a ese Messi ya lo conocíamos.
Con gente que lo ama y (¿cuándo no?) que lo odia. Con periodistas vergonzosamente fanáticos que no encuentran lugar para una crítica, con discusiones acaloradas en mesas de amigos con roles intercambiables, según lo comparemos o no con Diego. Con reclamos extendidos en la prensa (y en la gente, o al revés) por sus actuaciones en seleccionados argentinos que casi siempre fueron un desastre interno, institucional y dirigencial pero también desde el banco de suplentes (salvados, cada cual con su estilo, Sabella y Martino). Con la espina de tres-finales-perdidas, por la mínima y en partidos cerradísimos (en los que muchas veces Argentina mereció ganar, en un deporte en el que no sirve merecer) hoy transformada en una espina de oro: ¿qué daríamos, y daremos (si osamos mirar hacia adelante con timidez), por estar otra vez en una final y no pasar los bochornos de las últimas dos competencias en Rusia y Brasil?
Con una dirigencia impresentable, comandada por "Chiqui" Tapia y sostenida en las sombras por el pacto Angelici-Moyano (hijo del 38-38, la intervención macrista y tantas cuestiones más, no me voy a convertir en un repetidor de desastres: son conocidos). Con decisiones que el periodismo mainstream opta por olvidar. A modo de ejemplo alcanza uno: el chanta de Jorge Sampaoli fue contratado desde el 1º de junio de 2017 hasta el Mundial de Qatar 2022. El final es tan conocido que da entre risa y bronca.
Y, finalmente (porque no puedo enumerar para siempre, seguro tenés cosas que hacer), con un Messi tonto que se compró el buzón y vendió humo. El reclamo "eterno" (del periodismo, luego de la gente; creo que fue así la cadena) de cantar el himno, tirarse al piso, insultar rivales, tener sangre, o digamos: de ser alguien que Messi no es ni fue nunca, porque hasta hace dos semanas el Messi de siempre se dedicaba a hablar dentro de la cancha, con la pelota en los pies, de ser un capitán diferente (no un caudillo, los caudillos ya no existen más), con ascendencia en sus compañeros y el respeto de todos los rivales (con la única excepción en su historia de... ¿Sergio Ramos?), hoy se ha convertido en un tonto Messi que apunta los cañones al lugar equivocado.
¿Quién mejor que el mejor jugador argentino de los últimos 25 años, el referente único de una Selección Argentina hecha pedazos, para hacer la crítica indicada en el momento necesario? ¿Qué costo podía tener para él criticar a una dirigencia lamentable, que está arruinando al fútbol argentino, y a la Selección principalmente, por muchos años? Las respuestas no las tengo, ni cerca. Pero no dejo de pensar qué pasaría si Messi, en vez de subirse a la estupidez de criticar al arbitraje, de inventar un complot contra Argentina (por parte de la entidad más corrupta desde la época de Leoz y De Luca, que es la Conmebol; y que es la de siempre... cambiaron las caras pero no las formas), de comprar el caramelo del humo y luego, de inmediato, verse expulsado por segunda vez en su carrera, en medio de una pantomima solo esperable en un partido así, generada por un Medel muy ducho en estas cositas del fútbol, un experto en engañar tontos... Gary se comió la situación en dos pancitos y Lio pagó abrir la boca hacia el lugar equivocado.
Si en vez de todo esto que pasó, configurando un Messi tonto pero agradable para los compradores de humo, el capitán de la Selección Argentina hubiese criticado la triste gestión de Tapia, que colocó un DT interino ridículo (el peor de toda la carrera de Messi, me atrevo a decir, sin chequear siquiera sus entrenadores de inferiores: todos son mejores que Scaloni!), si hubiera aprovechado su poder indudable y su ascendencia sobre el mundo del fútbol para decir las cosas que hay que decir sobre la Selección antes de que sea demasiado tarde.
El Messi tonto "se cansó y cantó el himno", el Messi tonto compró todo el humo que le vendieron y eligió, como siempre hacen los futbolistas (aún los más importantes; bah, casi todos), mantener los pies dentro del plato. No decir nada de la dirigencia argentina, ni del DT que tiró jugadores en la cancha, sin una sola idea para atacar rivales y con la única idea defensiva de amontonarse atrás, ese DT que probablemente dure lo que AFA "demore" en encontrar un director técnico que quiera trabajar en este contexto deplorable. No tomó el camino de la autocrítica, de mirar para adentro antes que salir a levantarle el dedo a Conmebol. No tuvo rebeldía, ahora sí, en el momento y lugar donde era mejor tenerla.
Y habló Messi, sí con la inteligencia de siempre, sobre lo que viene, sobre su rol hacia 2022 quizás en fade out. Sabiendo lo que viene, contando los años que faltan para Qatar (tres años y medio, ya que se juega desde mitad de noviembre de ese año), entendiendo que su carrera no será eterna. Habló de "acompañar" a estos muchachos que, y aquí sí una virtud de Scaloni (en medio del ruido), bien elegidos han demostrado que increíblemente hay futuro para una Selección que hace (casi) todo mal.
También habló Messi de otras tantas cosas, aún en caliente, en una entrevista post partido que fue valiosa (después de Brasil, no después de Chile). Y lo sería aún más sin el contenido humeante de las declaraciones del 10, ese que tomó todo el periodismo (y sobre todo la desagradable dirigencia). O con un mensaje de agradecimiento lógico para el muchacho DT que cumplió el interinato y un reclamo (aunque sea solapado!) de contratar un entrenador para El Largo Camino a Qatar, que va a ser muy duro, con demasiadas dificultades.
En una charla de amigos todos decimos que el cargo de DT de la Selección Argentina es deseable, no podemos entender cómo los más renombrados técnicos evitan tomarlo (si es que se lo han ofrecido, otra de las oscuridades de esta conducción de AFA) en el mejor momento de sus carreras. Simeone, Pochettino, Gallardo o cualquiera de los mencionados, nos parecen insensatos por no querer arruinar sus trayectorias viniendo a dirigir esta banda de locos, en la que hasta el mejor de todos los futbolistas argentinos de hoy, compró el boleto y empezó el recorrido descendente de su carrera (que sí, en algún momento va a terminar) tomando la peor decisión posible: la que lo saca de su identidad de siempre para convertirlo en el tonto que reclamaba el periodismo. Porque entre tontos, las cosas se resuelven mejor. Y si hay humo de por medio, la escena está completa.
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Algunos desprendimientos del tema:
↪ En la misma entrevista linkeada más arriba, Messi dice varias cosas interesantes, si corremos el humo: sobre el futuro, sobre los jóvenes, sobre lo que viene. ¿Es posible quitar el humo y tomarlas? ¿Cuál será el camino elegido por el capitán y hoy único referente del seleccionado?
↪ Una reflexión más sobre Conmebol: visto lo ocurrido en el último partido de Argentina en Brasil 2019, más las varias cartas de queja presentadas por AFA al organismo comandado por Alejandro Domínguez, El Impresentable, es complejo avizorar un futuro gentil para el fútbol argentino a nivel continental. En materia de arbitrajes, de sanciones, en Libertadores o en Eliminatorias, nada bueno podremos esperar del organismo con sede en la ciudad de Luque. Lindo paquete de problemas han comprado Tapia, Beligoy y (también) Messi para lo que sigue.