El suicidio de Toresani y la hipocresía del fútbol

La semana comenzó con la noticia de la muerte de Toresani. "Lo encontraron muerto" fue uno de los lugares comunes más utilizados por el periodismo. Hubo varios más. Tras un supuesto respeto, aparece una vez más en escena la hipocresía del fútbol.

Así como de un jugador con problemas de alcoholismo (Houseman, Ortega, Centurión, por nombrar uno de cada época) se dice que "tiene un problema", o digamos "el problema de Ortega" que era que le gustaba tanto el alcohol como la gambeta, del mismo modo nos chocamos con la hipocresía sobre el suicidio: Toresani, que evidentemente la estaba pasando como el culo (pardon my french), se suicidó sumido en una depresión.

No sé si lo que cuesta es hablar del suicidio, de las causas de tomar la determinación de quitarse la vida, o simplemente es una nube de hipocresía completa que busca no decir cosas que le pasan a todo el mundo: montones de personas sufren depresión, otras tantas terminan con su vida por ese u otro motivo. Nada es absoluto, por supuesto, ni una cosa lleva a la otra: no todos los depresivos son suicidas (si así fuese, la humanidad estaría diezmada). Pero de allí a evitar el tema, con los niveles de estupidez del periodismo de fútbol, hay una gran distancia.

Quien haya pasado por una depresión sabe que es una mierda: yo mismo la pasé, hace más de 15 años. Me ayudaron los amigos, la familia, el tratamiento psiquiátrico y también algunas pastillas. Nada del otro mundo, se vuelve en menos de lo que cualquiera se imagina. Y si el tratamiento terapéutico es bueno (ese que hace uno mismo digamos, el rol del terapeuta es acompañar) se soluciona el asunto y se sigue la vida normalmente. 

Toresani sea, además, quizás víctima del no acompañamiento. De la hipocresía de no nombrar lo que pasa, de no acompañar a la persona. No tengo idea de su vida, me parece que no suma agregar líneas a toda la basura que se dijo sobre su muerte. El tipo fue jugador de fútbol, con la carrera conocida, también fue director técnico, con una carrera menos vistosa y, digamos, bastante mala.  ¿Mala en qué términos? ¿Hace falta que todos los DTs sean un Guardiola, un Russo o un Cocca?

El último trabajo de Toresani fue en Rampla Juniors de Uruguay, y lo echaron por malos resultados. La verdad que eso no estimularía seguramente a nadie, debe ser un garrón enorme que te echen de un Rampla (con todo el respeto por los queridos picapiedras), un golpe tremendo a la autoestima. De allí a matarse unos meses después, hay un camino que no podemos construir con simpleza, y excede estas líneas. Seguramente no fue agradable.

“Yo no sé distinguir deprimido, de desganado. Cuando uno pierde un trabajo o se aleja de la familia, es lógico verse así, desganado. Yo veía que no conseguía otro trabajo, o dirigir en otra institución, y eso le pesaba. Lo veía desganado, pero no sé si deprimido. No sé distinguir una cosa de otra”, dijo en una entrevista Axel Menor, presidente de la Liga Santafesina (y quien le acercó a Toresani la posibilidad de vivir en el predio de la liga). Justamente por esto es fundamental consultar a un especialista, informarse, comentar el estado de la persona con un profesional. El dirigente también mencionó el interés único de Toresani por el fútbol (no lo motivaba otra cosa) y algunos avances que están haciendo con Burtovoy desde Agremiados (el paquidérmico gremio de Don Marchi, el impresentable). 

Si conocen a alguien depresivo, denle una mano. Tanto desde la amistad o desde la familia se puede hacer un montón. El tratamiento psicológico o psiquiátrico ayuda mucho (la diferencia entre ambos corresponde al ámbito profesional). No hace falta ser un Toresani para terminar en el suicidio. Tampoco hace falta tanta hipocresía para hablar de los problemas humanos que sufren los jugadores o técnicos del fútbol.

La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) que nuclea futbolistas de todo el mundo, formada por 40 asociaciones nacionales y con unos 38.000 miembros, y se ocupa de defender los derechos de los jugadores ante federaciones, clubes, empresas, etc., viene investigando hace algunos años sobre salud mental en el fútbol. Con informes presentados en 2013 y 2015, tiene a la depresión entre uno de los problemas principales de los futbolistas, tanto en actividad como retirados.

Algunos números, respecto a los casos investigados, de una muestra de más de 10 sindicatos miembro de la organización, en tres continentes (sumando más de 600 futbolistas activos y más de 200 retirados):
 

  • El 55% de los futbolistas en actividad y el 64% de los futbolistas retirados han jugado en los niveles más elevados de su país durante la mayor parte de su carrera.
  • Respecto a la depresión y/o ansiedad, el 38% de los profesionales en activo y el 35% de los futbolistas retirados informaron de haberlas sufrido en las cuatro semanas anteriores a la cumplimentación del cuestionario (o sea que es un tema habitual en sus vidas).
  • El 9% de los futbolistas en activo y el 25% de los futbolistas retirados informan de conductas de abuso del alcohol (extenderse sobre el tema da para tres o cuatro ediciones de newsletter, la verdad).
  • Los problemas para conciliar el sueño están presentes en el 23% de los futbolistas en activo y en el 28% de los futbolistas retirados.

Aquí se puede leer una primera parte del estudio, y aquí una segunda con más casos, y la relación entre salud mental y lesiones. 

La Organización Mundial de la Salud, por su parte, comparte esta información general sobre depresión.