Massimo Palanca era un distinto. Esos jugadores que, desde el lugar donde jueguen, hacen jugar a todo el equipo. Una pegada excelsa, "de las mejores zurdas de Europa" dijeron de él. Le decían "O’Rey" y también lo bautizaron "il Cruyff dei poveri" (el Cruyff de los pobres). Palanca tenía, además, otra seña particular: un frondoso bigote, tan corto como denso. Sin caer por los costados de la boca, amontonado todo sobre el labio superior, esos pelos sin saber dónde meterse ya. "Bigotazo" Palanca, podríamos haberlo bautizado por estos pagos.
Además de compararlo con los fenómenos de entonces, ya que jugó entre las décadas de 1970 y 1980 cuando Maradona todavía no había pisado Nápoles, Massimo Palanca tenía otros apodos, referidos a su mágica zurda: calzaba 37 y lo bautizaron varias veces, siempre haciendo juego con ello. Le decían "piedino 37" así como "piedino de fata" (pie de hada). Sus botines eran confeccionados a medida por Pantofola d'Oro, una fábrica de calzado que realizaba modelos a medida tanto para el Ascoli, donde eran usados por todo el plantel, como para jugadores como Enrique Omar Sívori, en los años sesenta (la marca aún existe y los modelos actuales son impresionantes).
Palanca era el "11" del Catanzaro, un equipo que de su mano (bueno, de su pie) vivió las mejores épocas. La Unione Sportiva Catanzaro, de la capital de esa región calabresa, en el extremo sur de Italia, hoy anda por la Serie C, en la primera mitad de tabla pero lejos de ascender por ahora. En los años de Palanca, junto con un notable grupo de jugadores (entre los que estaba el hoy DT Claudio Ranieri), Catanzaro llegó a establecerse en Serie A. Con los goles de Massimo en la Serie B 1977-78 Catanzaro llegó por tercera vez a la máxima categoría: hizo 18 en 32 partidos. Palanca fue también goleador del equipo en esa temporada de regreso (las dos instancias anteriores del equipo en primera fueron muy malas y breves), con 13 goles, y pieza fundamental de un equipo que permaneció 5 años en la división de élite. La era dorada del Catanzaro incluye un noveno puesto en 1979, un octavo lugar en 1981, mejorado con la séptima ubicación final de Serie A 1982, todos campeonatos en los que Palanca, sus goles y su bigote fueron protagonistas. Además, por Coppa Italia, el equipo llegó a dos semifinales, en las temporadas 78-79 y 81-82.
⇅ Jugó en Catanzaro en dos etapas: entre 1974 y 1981 jugó 206 partidos, convirtiendo 70 goles. Por otros equipos pasó con mucha pena y poca gloria: Napoli dos veces, sin congeniar nunca con los entrenadores (por pocos meses no compartió plantel con un tal Diego Armando); luego Como y Foligno, con la magia goleadora completamente arruinada. Su regreso al equipo calabrés selló para siempre el amor de Catanzaro y el bigote de Palanca: 126 partidos y 45 goles. Así como en la alegría de los mejores 5 años del club, Palanca fue parte de una gran tristeza: en su temporada final, el equipo fue último en Serie B y perdió la categoría. Una lágrima rodó sobre el bigote, mientras Massimo se retiraba del fútbol.
♛ Tiene un récord muy particular: en toda su carrera convirtió 13 goles olímpicos. Es récord absoluto del fútbol italiano y (posiblemente) un caso único a nivel mundial. Ya dedicaremos un especial al respecto pero, según registros de FIFA inclusive, Palanca supera a notables ejecutores de tiros de esquina (y goleadores desde allí, claro) como el argentino "Cococho" Álvarez o Bernd Nickel, el alemán que le pegaba con cara externa. Si la estadística es cierta, Massimo Palanca y su bigote superarían incluso a Víctor Legrotaglie: el volante, nacido en Las Heras, que jugara mayormente en Gimnasia y Esgrima de Mendoza tiene contados un total de 12 goles desde el córner. Ojo: algunos le cuentan sólo 10 tantos olímpicos a Palanca. Puede no tener el récord pero no pierde la magia: en este programa de TVfueron a buscarlo años más tarde para que, tras medir que su pie talla 37 sea el correcto, el bigotudo en persona demuestre su capacidad desde el banderín. Tras varios intentos, Palanca consigue marcar. Un personaje hermoso.
★ Con un triplete en el Olímpico de Roma, Palanca tuvo una de sus tardes más gloriosas: hizo uno olímpico, justamente allí, con la zurda; otro con un cañonazo tipo Batistuta (¿se habrán acordado en la capital italiana cuando vieran, una década después, al "Batigol"?) porque también le daba con un fierro; y el tercero de derecha, ante una nula salida del arquero romano. Catanzaro venció 3-1 a la AS Roma en aquel 4 de marzo de 1979. El bigote de Palanca acarició el cielo.
➽ Palanca, su bigote y la US Catanzaro, a lo largo de los años:
Además de compararlo con los fenómenos de entonces, ya que jugó entre las décadas de 1970 y 1980 cuando Maradona todavía no había pisado Nápoles, Massimo Palanca tenía otros apodos, referidos a su mágica zurda: calzaba 37 y lo bautizaron varias veces, siempre haciendo juego con ello. Le decían "piedino 37" así como "piedino de fata" (pie de hada). Sus botines eran confeccionados a medida por Pantofola d'Oro, una fábrica de calzado que realizaba modelos a medida tanto para el Ascoli, donde eran usados por todo el plantel, como para jugadores como Enrique Omar Sívori, en los años sesenta (la marca aún existe y los modelos actuales son impresionantes).
Palanca era el "11" del Catanzaro, un equipo que de su mano (bueno, de su pie) vivió las mejores épocas. La Unione Sportiva Catanzaro, de la capital de esa región calabresa, en el extremo sur de Italia, hoy anda por la Serie C, en la primera mitad de tabla pero lejos de ascender por ahora. En los años de Palanca, junto con un notable grupo de jugadores (entre los que estaba el hoy DT Claudio Ranieri), Catanzaro llegó a establecerse en Serie A. Con los goles de Massimo en la Serie B 1977-78 Catanzaro llegó por tercera vez a la máxima categoría: hizo 18 en 32 partidos. Palanca fue también goleador del equipo en esa temporada de regreso (las dos instancias anteriores del equipo en primera fueron muy malas y breves), con 13 goles, y pieza fundamental de un equipo que permaneció 5 años en la división de élite. La era dorada del Catanzaro incluye un noveno puesto en 1979, un octavo lugar en 1981, mejorado con la séptima ubicación final de Serie A 1982, todos campeonatos en los que Palanca, sus goles y su bigote fueron protagonistas. Además, por Coppa Italia, el equipo llegó a dos semifinales, en las temporadas 78-79 y 81-82.
⇅ Jugó en Catanzaro en dos etapas: entre 1974 y 1981 jugó 206 partidos, convirtiendo 70 goles. Por otros equipos pasó con mucha pena y poca gloria: Napoli dos veces, sin congeniar nunca con los entrenadores (por pocos meses no compartió plantel con un tal Diego Armando); luego Como y Foligno, con la magia goleadora completamente arruinada. Su regreso al equipo calabrés selló para siempre el amor de Catanzaro y el bigote de Palanca: 126 partidos y 45 goles. Así como en la alegría de los mejores 5 años del club, Palanca fue parte de una gran tristeza: en su temporada final, el equipo fue último en Serie B y perdió la categoría. Una lágrima rodó sobre el bigote, mientras Massimo se retiraba del fútbol.
♛ Tiene un récord muy particular: en toda su carrera convirtió 13 goles olímpicos. Es récord absoluto del fútbol italiano y (posiblemente) un caso único a nivel mundial. Ya dedicaremos un especial al respecto pero, según registros de FIFA inclusive, Palanca supera a notables ejecutores de tiros de esquina (y goleadores desde allí, claro) como el argentino "Cococho" Álvarez o Bernd Nickel, el alemán que le pegaba con cara externa. Si la estadística es cierta, Massimo Palanca y su bigote superarían incluso a Víctor Legrotaglie: el volante, nacido en Las Heras, que jugara mayormente en Gimnasia y Esgrima de Mendoza tiene contados un total de 12 goles desde el córner. Ojo: algunos le cuentan sólo 10 tantos olímpicos a Palanca. Puede no tener el récord pero no pierde la magia: en este programa de TVfueron a buscarlo años más tarde para que, tras medir que su pie talla 37 sea el correcto, el bigotudo en persona demuestre su capacidad desde el banderín. Tras varios intentos, Palanca consigue marcar. Un personaje hermoso.
★ Con un triplete en el Olímpico de Roma, Palanca tuvo una de sus tardes más gloriosas: hizo uno olímpico, justamente allí, con la zurda; otro con un cañonazo tipo Batistuta (¿se habrán acordado en la capital italiana cuando vieran, una década después, al "Batigol"?) porque también le daba con un fierro; y el tercero de derecha, ante una nula salida del arquero romano. Catanzaro venció 3-1 a la AS Roma en aquel 4 de marzo de 1979. El bigote de Palanca acarició el cielo.
➽ Palanca, su bigote y la US Catanzaro, a lo largo de los años:
Catanzaro 1976 - Palanca es el segundo desde la derecha, en la fila de abajo.
Catanzaro 1978 - Junto al capitán, hincado, está el crack bigotón. El primero desde la izquierda, en la fila de pie, es Claudio Ranieri.

Catanzaro 1980 - Bellísima casaca a bastones. Palanca mira a cámara en el centro de la fila de abajo. Arriba a la izquierda, otra vez, Ranieri. El arquero, de boina, se llamaba Massimo Mattolini.

Catanzaro 1988 - El contraste, con una camiseta bastante fea. Palanca luce la cinta de capitán.
Catanzaro 1980 - Bellísima casaca a bastones. Palanca mira a cámara en el centro de la fila de abajo. Arriba a la izquierda, otra vez, Ranieri. El arquero, de boina, se llamaba Massimo Mattolini.
Catanzaro 1988 - El contraste, con una camiseta bastante fea. Palanca luce la cinta de capitán.
EXTRA, EXTRA:
➞ Sobre Massimo Palanca hay una escueta web oficial en la que solamente se puede conseguir el libro oficial (solo se vende en Italia, y habrá que ver si funciona aún el mecanismo) y hay datos muy detallados de su carrera.
➞ Hay un documental de 28 minutos, completamente en italiano, con muchas imágenes de Palanca jugando, con goles olímpicos y de los otros. Muy recomendable, aunque no entiendan el idioma. Con declaraciones de Massimo ya retirado (el bigote intacto).
➞ En la revista Un Caño recuperaron su historia a través de una crónica in situ, que pueden leer acá.
➞ Y un bonus track lateral: una muy extensa historia de la barra del Catanzaro, conocida como Ultras Catanzaro 1973, en la que también aparecen los años de Palanca en el club. No está directamente ligada al bigotudo crack pero la encontré en la investigación y se las comparto.