En las últimas semanas hemos asistido, en forma virtual, a variadas suspensiones de partidos alrededor del mundo. La compilación, a decir verdad, se ha dado casi de casualidad. Algunos de los encuentros, de hecho, se reanudaron de inmediato y finalizaron como si nada ocurriera realmente.
Factores climáticos, sobre todo, pero también los llamados imponderables de la vida y, en particular, de la naturaleza. A cualquiera le puede tocar mojarse con una buena lluvia o, en los lugares donde ocurre, tener que ir de un sitio a otro bajo una intensa nevada. De esos casos cotidianos a tener que jugar con normalidad un partido de fútbol hay una distancia, convengamos. Más extraña se vuelve la cosa si, de repente, terminamos envueltos en un enjambre de abejas. Lo importante: siempre reanudar el encuentro, para que la pelota siga rodando cueste lo que cueste (¿es necesario que sea así?). Repasaremos, además, algún suceso pretérito en el que el clima, o lo generado por éste, tuvo protagonismo excluyente
Sin más rodeos, vamos al primer caso puntual: se enfrentaban Juventud Independiente de Villa Unión y Américo Tesorieri, ambos de la provincia de La Rioja, por el Torneo Regional Federal. Una categoría amateur en la que compiten, por regiones, clubes de toda la Argentina (una fusión de los viejos Federal B y C). Se jugaba el segundo tiempo en la tranquila tarde de Villa Unión cuando el árbitro tuvo que detener las acciones por una invasión de abejas en las inmediaciones del arco defendido por Alejandro Corzo, de la visita. Las abejas terminaron picando al guardameta, así como a cuatro de sus compañeros, como también a jugadores del local Juventud y a algunos espectadores. Durante unos minutos la terna arbitral esperó para intentar reanudar el partido. Desde las tribunas y alrededores del estadio se intentó ahuyentar a las abejas con humo: pequeñas fogatas fueron encendidas circundando la cancha, buscando con ellas alejar al enjambre. Digamos, en este punto, que tampoco bajo la nube de humo obtenida era conveniente continuar el encuentro. Poco después el juez tomó la decisión lógica: suspender el partido 0-0 a los 9 minutos del segundo tiempo, restando 36 por disputarse.
La reanudación no fue sencilla: tras el malogrado partido, los jugadores de Américo Tesorieri volvieron a la capital riojana. Desde el local intentaron jugar los minutos faltantes al día siguiente (11 de marzo) pero los visitantes se negaron por las bajas sufridas por las picaduras: Alejandro Corzo, Gabriel Oliva, Jorge Paredes, Víctor López y Carlos Zárate fueron los jugadores afectados. La cuestión se demoró diez días: el Consejo Federal dispuso el 18 de marzo que el día 20 se dispute el partido. Fue, finalmente, victoria para Tesorieri 1-0 y no se jugó en Villa Unión (¿por las dudas?): la sede definitiva del partido fue el estadio de Independiente de Guandacol, a 45 kilómetros de "la cancha de las abejas".
Es imperdible el video en el que uno de los espectadores retrata el momento de las fogatas, se observan los hinchas con las caras tapadas, un muchacho con el un picado, y los jugadores en el fondo haciendo algunos movimientos para pasar el momento de espera, dando una perspectiva bellísima desde la cual vivir el particular suceso.
---
Ahora nos trasladamos a Alemania, a un partido de la primera división. Nada más lejano de la tranquilidad riojana, un contraste excesivo: se jugaba el cruce entre Hannover 96 y Bayer Leverkusen. Bajo una intensa nevada, de una tormenta que afectó buena parte de Europa central, el match contaba con la típica pelota naranja que se usa en estos casos.
Desde una perspectiva sudamericana, realmente es impensado jugar un partido en esas condiciones. Para ligas que, salvo algún breve receso navideño (si lo tienen), se disputan en continuado a través del invierno, es muy habitual (pienso en Rusia, Polonia, Suiza). Hannover, en particular, es una ciudad con inviernos muy fríos, en los que las nevadas son habituales. El equipo, por su parte, está haciendo una pésima temporada en la que es posible que termine descendiendo: lleva 18 derrotas sobre 26 partidos, en el momento que escribo estas líneas (vale la aclaración porque están hechos una máquina de perder).
En el cruce ante el Leverkusen las cosas no empezaron bien: en medio del césped escarchado, el viento y la intensa caída de copos, los de la farmacéutica ganaban 0-2 y no parecían incómodos bajo la nevada. De repente, vuela un pelotazo sobre la defensa visitante, que en otras condiciones sería fácil de contrarrestar, el defensor duda y surge una clara para Hannover: el japonés Haraguchi saca ventaja de la situación y queda frente al arquero (que salió de paseo), al que elude con una blanca finta (?) para quedar de cara al gol pero ante una definición nada sencilla. De hecho, el delantero se confió, apeló seguramente al instinto futbolero (que es como se juega al fútbol, la mente actúa muy rápido; siempre hay que descreer de los jugadores que dicen que pensar 3 o 4 cosas antes de definir, el cuerpo "aprende", se mecanizan situaciones y experiencias, claro que sí, pero a la hora de decidir es como si fuera una automatización): definió por abajo y la nevada, actuando sobre el césped como un manto y en el aire con su caída constante, se encargó de detener la pelota antes de que sea gol. Tanto fue así que el defensor, que en cualquier otra jugada hubiera salido hasta lejos en la foto, llegó casi caminando a buscar la pelota, detenida a menos de un metro de la línea de meta, casi cuidando los pasos para no resbalar y terminar haciendo el gol en contra. Excesivas palabras para una ridiculez como verán en el video: ¡Era por arriba, japonés!
Hannover no pudo descontar en esa jugada, aunque sí lo hizo más tarde para ponerse 2-2. El final no fue bueno igualmente, ya que Leverkusen se llevó el partido en los últimos minutos (todos los goles acá; hay tres de cabeza y una definición "pinchadita" para el segundo gol de los visitantes, mucho más lógica para el contexto). Para variar, tras el incidente del no-gol que recorrió el mundo, los muchachos del Hannover 96 perdieron otro cruce clave por la permanencia ante Augsburg, y venían de caer en otro ante Stuttgart: no pegan una.
Volviendo al partido y la nieve: si bien el árbitro detuvo las acciones a los 40 del primer tiempo por la situación "injugable" (5 minutos después de lo que le pasó a Haraguchi), y se limpiaron las áreas (por el no-gol), así como las líneas demarcatorias del campo de juego (lo habitual en estos casos), el partido se siguió jugando en esas condiciones mayormente complicadas. Si la nieve no es excesiva (¿cuánto es mucha?), si el campo de juego no está congelado, y si la situación se puede capear limpiando las partes clave del campo de juego, el reglamento indica seguir jugando. También es clave la visibilidad de jueces y jugadores, así como la seguridad de estos últimos. Si no se ven a los compañeros o rivales, el juego no puede seguir. Los partidos suelen salir horribles, y es difícil jugar con normalidad, pero con nieve se juega hasta que el clima demuestre lo contrario.
➤ OTROS PARTIDOS BAJO UNA NEVADA TREMENDA:
✹ Real Salt Lake vs. Vancouver Whitecaps, Major League Soccer, agosto de 2017: los locales ganaron 3-0, no pesó la posible experiencia del equipo canadiense en nevadas (?). Detalle: los visitantes fueron vestidos de blanco y, en buenas partes del video, se confunden bastante con el entorno.
✹ Galatasaray vs. Juventus en Estambul, por Champions, año 2013: Tévez y Arturo Vidal en Juventus, Drogba y Sneijder en Galata. Arrancó tranquilo el clima pero en pocos minutos la nevada fue incontrolable. Se reanudó al día siguiente y fue 1-0 para el team turco con gol del "10" holandés.
⌦ CASOS RIDÍCULOS DESDE LO CLIMÁTICO:
✹ Newcastle vs. Swansea, 3era ronda de FA Cup, año 1953: el partido se jugó bajo una densa niebla hasta que, a pocos minutos de comenzar fue suspendido por el juez. Increíblemente el suceso tiene registro fílmico, aquí.
✹ Marsella vs. Olympique Lyon, por la Ligue 1, año 2012, suspendido por vientos intensos: ráfagas de hasta 150 km/h y la cercanía de grúas por una construcción junto al estadio, llevaron a las autoridades a suspender el partido en el Velodrome.
Factores climáticos, sobre todo, pero también los llamados imponderables de la vida y, en particular, de la naturaleza. A cualquiera le puede tocar mojarse con una buena lluvia o, en los lugares donde ocurre, tener que ir de un sitio a otro bajo una intensa nevada. De esos casos cotidianos a tener que jugar con normalidad un partido de fútbol hay una distancia, convengamos. Más extraña se vuelve la cosa si, de repente, terminamos envueltos en un enjambre de abejas. Lo importante: siempre reanudar el encuentro, para que la pelota siga rodando cueste lo que cueste (¿es necesario que sea así?). Repasaremos, además, algún suceso pretérito en el que el clima, o lo generado por éste, tuvo protagonismo excluyente
Sin más rodeos, vamos al primer caso puntual: se enfrentaban Juventud Independiente de Villa Unión y Américo Tesorieri, ambos de la provincia de La Rioja, por el Torneo Regional Federal. Una categoría amateur en la que compiten, por regiones, clubes de toda la Argentina (una fusión de los viejos Federal B y C). Se jugaba el segundo tiempo en la tranquila tarde de Villa Unión cuando el árbitro tuvo que detener las acciones por una invasión de abejas en las inmediaciones del arco defendido por Alejandro Corzo, de la visita. Las abejas terminaron picando al guardameta, así como a cuatro de sus compañeros, como también a jugadores del local Juventud y a algunos espectadores. Durante unos minutos la terna arbitral esperó para intentar reanudar el partido. Desde las tribunas y alrededores del estadio se intentó ahuyentar a las abejas con humo: pequeñas fogatas fueron encendidas circundando la cancha, buscando con ellas alejar al enjambre. Digamos, en este punto, que tampoco bajo la nube de humo obtenida era conveniente continuar el encuentro. Poco después el juez tomó la decisión lógica: suspender el partido 0-0 a los 9 minutos del segundo tiempo, restando 36 por disputarse.
La reanudación no fue sencilla: tras el malogrado partido, los jugadores de Américo Tesorieri volvieron a la capital riojana. Desde el local intentaron jugar los minutos faltantes al día siguiente (11 de marzo) pero los visitantes se negaron por las bajas sufridas por las picaduras: Alejandro Corzo, Gabriel Oliva, Jorge Paredes, Víctor López y Carlos Zárate fueron los jugadores afectados. La cuestión se demoró diez días: el Consejo Federal dispuso el 18 de marzo que el día 20 se dispute el partido. Fue, finalmente, victoria para Tesorieri 1-0 y no se jugó en Villa Unión (¿por las dudas?): la sede definitiva del partido fue el estadio de Independiente de Guandacol, a 45 kilómetros de "la cancha de las abejas".
Es imperdible el video en el que uno de los espectadores retrata el momento de las fogatas, se observan los hinchas con las caras tapadas, un muchacho con el un picado, y los jugadores en el fondo haciendo algunos movimientos para pasar el momento de espera, dando una perspectiva bellísima desde la cual vivir el particular suceso.
---
Ahora nos trasladamos a Alemania, a un partido de la primera división. Nada más lejano de la tranquilidad riojana, un contraste excesivo: se jugaba el cruce entre Hannover 96 y Bayer Leverkusen. Bajo una intensa nevada, de una tormenta que afectó buena parte de Europa central, el match contaba con la típica pelota naranja que se usa en estos casos.
Desde una perspectiva sudamericana, realmente es impensado jugar un partido en esas condiciones. Para ligas que, salvo algún breve receso navideño (si lo tienen), se disputan en continuado a través del invierno, es muy habitual (pienso en Rusia, Polonia, Suiza). Hannover, en particular, es una ciudad con inviernos muy fríos, en los que las nevadas son habituales. El equipo, por su parte, está haciendo una pésima temporada en la que es posible que termine descendiendo: lleva 18 derrotas sobre 26 partidos, en el momento que escribo estas líneas (vale la aclaración porque están hechos una máquina de perder).
En el cruce ante el Leverkusen las cosas no empezaron bien: en medio del césped escarchado, el viento y la intensa caída de copos, los de la farmacéutica ganaban 0-2 y no parecían incómodos bajo la nevada. De repente, vuela un pelotazo sobre la defensa visitante, que en otras condiciones sería fácil de contrarrestar, el defensor duda y surge una clara para Hannover: el japonés Haraguchi saca ventaja de la situación y queda frente al arquero (que salió de paseo), al que elude con una blanca finta (?) para quedar de cara al gol pero ante una definición nada sencilla. De hecho, el delantero se confió, apeló seguramente al instinto futbolero (que es como se juega al fútbol, la mente actúa muy rápido; siempre hay que descreer de los jugadores que dicen que pensar 3 o 4 cosas antes de definir, el cuerpo "aprende", se mecanizan situaciones y experiencias, claro que sí, pero a la hora de decidir es como si fuera una automatización): definió por abajo y la nevada, actuando sobre el césped como un manto y en el aire con su caída constante, se encargó de detener la pelota antes de que sea gol. Tanto fue así que el defensor, que en cualquier otra jugada hubiera salido hasta lejos en la foto, llegó casi caminando a buscar la pelota, detenida a menos de un metro de la línea de meta, casi cuidando los pasos para no resbalar y terminar haciendo el gol en contra. Excesivas palabras para una ridiculez como verán en el video: ¡Era por arriba, japonés!
Hannover no pudo descontar en esa jugada, aunque sí lo hizo más tarde para ponerse 2-2. El final no fue bueno igualmente, ya que Leverkusen se llevó el partido en los últimos minutos (todos los goles acá; hay tres de cabeza y una definición "pinchadita" para el segundo gol de los visitantes, mucho más lógica para el contexto). Para variar, tras el incidente del no-gol que recorrió el mundo, los muchachos del Hannover 96 perdieron otro cruce clave por la permanencia ante Augsburg, y venían de caer en otro ante Stuttgart: no pegan una.
Volviendo al partido y la nieve: si bien el árbitro detuvo las acciones a los 40 del primer tiempo por la situación "injugable" (5 minutos después de lo que le pasó a Haraguchi), y se limpiaron las áreas (por el no-gol), así como las líneas demarcatorias del campo de juego (lo habitual en estos casos), el partido se siguió jugando en esas condiciones mayormente complicadas. Si la nieve no es excesiva (¿cuánto es mucha?), si el campo de juego no está congelado, y si la situación se puede capear limpiando las partes clave del campo de juego, el reglamento indica seguir jugando. También es clave la visibilidad de jueces y jugadores, así como la seguridad de estos últimos. Si no se ven a los compañeros o rivales, el juego no puede seguir. Los partidos suelen salir horribles, y es difícil jugar con normalidad, pero con nieve se juega hasta que el clima demuestre lo contrario.
➤ OTROS PARTIDOS BAJO UNA NEVADA TREMENDA:
✹ Real Salt Lake vs. Vancouver Whitecaps, Major League Soccer, agosto de 2017: los locales ganaron 3-0, no pesó la posible experiencia del equipo canadiense en nevadas (?). Detalle: los visitantes fueron vestidos de blanco y, en buenas partes del video, se confunden bastante con el entorno.
✹ Galatasaray vs. Juventus en Estambul, por Champions, año 2013: Tévez y Arturo Vidal en Juventus, Drogba y Sneijder en Galata. Arrancó tranquilo el clima pero en pocos minutos la nevada fue incontrolable. Se reanudó al día siguiente y fue 1-0 para el team turco con gol del "10" holandés.
⌦ CASOS RIDÍCULOS DESDE LO CLIMÁTICO:
✹ Newcastle vs. Swansea, 3era ronda de FA Cup, año 1953: el partido se jugó bajo una densa niebla hasta que, a pocos minutos de comenzar fue suspendido por el juez. Increíblemente el suceso tiene registro fílmico, aquí.
✹ Marsella vs. Olympique Lyon, por la Ligue 1, año 2012, suspendido por vientos intensos: ráfagas de hasta 150 km/h y la cercanía de grúas por una construcción junto al estadio, llevaron a las autoridades a suspender el partido en el Velodrome.