Los tiempos del "Pelé blanco" en Colombia

Con el reciente fallecimiento de Dragoslav Šekularac se recordaron sus años en la selección de Yugoslavia, su ascendencia histórica en el Estrella Roja de Belgrado, club del que es uno de los máximos referentes de todos los tiempos (si no el principal). También algunas páginas fueron dedicadas a recordar el paso del "Pelé blanco" por tierras colombianas. 

Desde la particularidad que significa que un jugador de su época haya cruzado el océano, y bastante más, para jugar en un fútbol que le era completamente ajeno, sin mucho justificativo aparente, nos vamos a meter a indagar en su historia.

Dragoslav Šekularac nació en 1937 en Štip (actual Macedonia, por entonces parte de Yugoslavia) y falleció en los primeros días de este enero de 2019. Jugó 11 años en el Estrella Roja de Belgrado, obteniendo 5 títulos de liga y tres copas nacionales, entre los años 1955 y 1966. Tuvo una actuación destacada en el Mundial de Chile ´62.

Representó a Yugoslavia en 41 partidos entre los años 1956 y 1966. En el medio jugó dos mundiales. En Suecia 1958 los yugoslavos pasaron la fase de grupos pero cayeron contra Alemania en cuartos de final (la instancia siguiente, digamos, puesto que fue un mundial de 16 equipos). En Chile ´62 las cosas fueron diferentes: Yugoslavia llegó a las semifinales, tras salir segundos de un grupo liderado por la Unión Soviética (dejando afuera a los uruguayos, terceros). En el último partido del grupo, un partido que será clave para esta historia: Yugoslavia apabulló a Colombia con un 5-0 (otro, las paradojas de los números) que los colombianos no olvidaron por décadas. Ese match es el germen de los años colombianos de Šekularac.

En cuartos de final los yugoslavos vencieron a Alemania Federal en el Estadio Nacional de Santiago y accedieron a semifinales por segunda (y última) vez en la historia, repitiendo la tarea del Mundial del ´30. Allí cayeron con Checoslovaquia, en lo que hoy es un duelo imposible, por 3-1. Los checoslovacos fueron históricamente una piedra en el zapato para Yugoslavia. Por poner un ejemplo: la máxima derrota histórica de los azules se dio contra Checoslovaquia por 0-7, y el resultado ocurrió dos veces (Amberes 1920, y un amistoso en 1925); además perdieron 1-7 en 1928. Por otro lado, los checoslovacos ganaron su único título en 1976 en tierras yugoslavas (en su cancha pero no en su cara), con la famosa serie de penales en la final contra Alemania en la que Panenkainventó el penal "picado", pero esa es otra historia...

A Šekularac le decían "el romántico", "el artista" y también "el brasileño". Todos apodos basados en la belleza de su juego, en sus sutilezas, en su magia. Ninguno de los apodos prefigura la otra cara del crack: gruñón e irascible, cuando algo le parecía injusto lo hacía saber de la peor manera. Sus ataques de ira le valieron varias expulsiones y hasta un año y medio de suspensión en su país por golpear a un árbitro. Así ocurrió su primera salida de Yugoslavia: jugaría en 1966 y 1967 para el Karlsruher alemán. Luego pasaría a los Saint Louis Stars, en aquellos años primigenios del fútbol de los Estados Unidos (se recuerda al Cosmos de las estrellas, en los años setentas, pero hubo varios equipos que llevaron futbolistas destacados; el soccer tardaría décadas en consolidarse, con varios cambios de dirección hasta llegar a la MLS pero eso también es otra historia).

Regresó a Yugoslavia por un tiempo para terminar viajando, a través de medio mundo, al fútbol colombiano. Hoy resultaría extraño que una estrella del fútbolde Europa oriental venga a jugar a Colombia. En esa época era también extraño pero todo esto tiene aquel único motivo: el baile de los yugoslavos a la Selección Colombia en Chile ´62. Ese 5-0 que generó que, siempre ávidos de importar talento, los colombianos busquen DTs yugoslavos para aprender de ese fútbol. Y los DTs trajeron jugadores, y así llegó Dragoslav Šekularac. "Seki" era su apodo, hasta que recibió otro, que hoy podría ser producto del marketing y que entonces fue producto de sus destrezas en los verdes pastos colombianos: "el Pelé blanco". Un apodo que hoy, pasado el tiempo, puede resultar racista pero que era muy habitual en esos tiempos, como lo fue después (en forma similar) con Diego: por décadas han salido, acá y allá, el Maradona turco, el Maradona griego, el Maradona egipcio. Y la saga se repite con Lionel: aparece un pequeño habilidoso en la cancha que sea, con el futuro futbolístico que le toque, y ya es etiquetado como el Messi japonés, el Messi camerunés, el Messi esto o lo otro... Las estrellas y su descendencia involuntaria

"Seki" vistió mayormente los colores de Independiente Santa Fe de Bogotá. Fue ídolo del club, al que llegó a sus 31 años. Sus años colombianos tuvieron de todo: llegó a la capital traído por Toza Veselinovic, ex compañero suyo en Suecia ´58 convertido ya en DT; Independiente peleó con ellos el torneo de 1970, quedando tercero por diferencia de gol; a mediados de 1971 se fue del Santa Fe a Millonarios, en un pase polémico ya que son clásicos rivales: "Seki" estaba enojado con la dirigencia (ese mismo año, y con otro DT yugoslavo, Independiente sería campeón... sin el astro); en Millonarios duró poco, pasando al América de Cali. En Cali vendrían más problemas: en un partido justamente contra Millonarios, golpeó a un compañero caleño. Al salir del club, porque obviamente la situación era insostenible, declaró que dejaba el América porque extrañaba estar en Bogotá (debían de gustarle las lluvias a "Seki"), no podía estar yendo y viniendo, unos días en Cali y otros en la capital. 

Sus días en Bogotá tiene un hito, hacia el final, bien recordado en esta nota de El Tiempo, que lo marca como era: gruñón, rebelde, quizás ya cansado del fútbol "grande", gustoso del juego por sobre cualquier otra cosa. Šekularac participó durante un mes de un torneo barrial: llamado "Amistad del Sur", se había creado en 1959. "Seki" defendió los colores del Fotorres, y no llegaron a ganar el título. Sin embargo, las canchas se llenaban, cuenta la leyenda, para ver al fenómeno yugoslavo. Y tras finalizar el torneo, dejó al diario bogotano una declaración que lo pinta de cuerpo y alma: "Mi carrera terminó hace siete años. Seguí en el fútbol porque me gusta y porque tuve la fortuna de venir a donde el fútbol-fuerza no se practica, donde impera la habilidad y yo, con mi inteligencia, he podido seguir con éxito. ¿Que no hago goles? Sí, es cierto. No los hago porque esa no es mi misión. Yo tengo otro trabajo: organizar el equipo dentro de la cancha, hacer buenos pases para que otro meta el gol, tranquilizar, armar".

Su carrera como jugador dio algunas vueltas más: un paso por el Paris FC en 1974, terminando en Canadá, con los colores de las Serbian White Eagles, al año siguiente. Luego fue entrenador por más de 20 años. En su regreso como DT al Estrella Roja de Belgrado, ganó campeonato y copa en la temporada 1989/1990. También tuvo problemas por su carácter: en diciembre del ´89 en un partido por Copa UEFA se quiso ir encima del árbitro, los comisarios deportivos lograron detenerlo pero le cayó una sanción, con suspensión. Entre otros equipos, dirigió también al América de México, al Marbella de España y pasó por Sudáfrica, Australia y Corea del Sur. Un tipo muy viajado. Se retiró como DT en el mismo equipo que lo hizo como jugador, defendiendo los colores de los inmigrantes serbios en Canadá. 
Falleció el 5 de enero de 2019. Tenía 81 años.



Bonus track: el árbitro que expulsó a Pelé

En un partido entre "estrellas colombianas" y el Santos de Pelé, que hacía giras en aquellos años, paseándose como equipo-show del momento, en el que coincidieron ambos astros, "Seki" y "O Rei", la cosa pasó a mayores. En la previa hay una foto, que los retrata felices a ambos jugadores con el juez del encuentro, Guillermo "El Chato" Velásquez. El match comenzó picante, con airados reclamos de los brasileños por un gol polémico, el juez ya estaba en el candelero. En medio de los reclamos, voló una tarjeta roja y un tal Lima salió expulsado, aunque no de buena gana: se iba escoltado, ya en una semi-gresca, y volvió corriendo a golpear al árbitro con una patada. Mala idea: "El Chato" Velásquez antes de ser árbitro había sido boxeador. Y encima respondón: sin mediar más nada, le tiró un piñón en el estómago al brasileño, desatando la locura. En esta extensísima, y genial, nota en Revista Soho, el juez cuenta en el final (tras repasar varios momentos de su vida) la situación en la que terminó esa noche. Siguiendo el partido muy tensionado, expulsó a Pelé a los 35 minutos y la batahola fue absoluta: "De 28 personas que tenía la delegación brasileña, me agredieron 25. Los únicos que no me pegaron fueron el médico, el periodista y Pelé". La cuestión, que ya estaba por demás descontrolada, se resolvió de una manera pocas veces vista (recordemos que era un amistoso): el público enardecido reclamaba el regreso de Pelé, ya que para eso estaban en la cancha, y las autoridades no tuvieron mejor idea que quitar al árbitro para que el astro brasileño vuelva a jugar. No terminó ahí el asunto: los jugadores del Santos estuvieron en Colombia dos días más de lo previsto y debieron pagarle a Velázquez 18 mil pesos de entonces y redactar una disculpa por escrito para abandonar el país. Hay algunas imágenes confusas del evento, entre el juego, las peleas y el postpartido. Una muy especial retrata la cara
 del juez tras las peleas: es bastante elocuente. Y pensar que el hombre fue boxeador...